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Oraciones para una peregrinación

¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron: "Vayamos a la casa del Señor"!

Salmo 122, 1


Oraciones para una peregrinación y Año Jubilar 2025


Una peregrinación es un recorrido a un lugar sagrado. La práctica de ir en peregrinación se remonta a los primeros tiempos de la Iglesia, cuando los cristianos viajaban a los lugares santificados por la vida y el ministerio de Jesús, así como también a las tumbas de los mártires y de los santos. Y actualmente, hay muchos lugares de peregrinación famosos —desde los santuarios de Roma, Tierra Santa, hasta Lourdes, Fátima y Guadalupe, al igual que el Camino de Santiago—, que son visitados cada año por millones de cristianos de todo el mundo.


Un año jubilar, o año santo, es un tiempo especial de gracia y de misericordia. Durante un Jubileo, los peregrinos pueden viajar a un lugar de peregrinación designado para este fin, y cruzar el umbral de una Puerta Santa, que representa a Jesús, que dice: “Yo soy la puerta” (Juan 10,1). En el camino hacia allí, los peregrinos pueden participar en breves oraciones, en voz alta o en silencio, así como también en conversaciones significativas con sus compañeros de viaje.


Caminar es un ejercicio espiritual


Jesús le da una dirección y un destino a la vida. En la tierra, la Iglesia es como un peregrino que va recorriendo un trayecto hacia la gloria del cielo (Catecismo de la Iglesia Católica 846). El solo hecho de caminar de un lugar a otro puede expresar nuestro recorrido espiritual hacia Dios. Un peregrino camina con la mirada fija en Jesús y con la apertura a la posibilidad de experimentar una transformación espiritual en el Espíritu.


Indulgencia plenaria durante el año jubilar


A lo largo del Jubileo, se otorgará una indulgencia plenaria según la costumbre habitual de la Iglesia, a todos los que hayan confesado sus pecados, hayan recibido la Sagrada Comunión y visiten un lugar de peregrinación para pasar algún tiempo allí, por lo menos para rezar el Padre Nuestro, Ave María, y Gloria, con la intención de unirse al espíritu misionero de Nuestra Señora de Guadalupe, Estrella de la Nueva Evangelización.


La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos".


"La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente". Todo fiel puede lucrar para sí mismo o aplicar por los difuntos, a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias (CIC 1471).



Antes de iniciar la jornada


Para empezar, elija una intención para el recorrido. Su intención puede ser una forma de petición, solicitando una gracia especial de Dios para usted o en beneficio de otra persona. Puede solicitarle a Dios un favor, tal como una sanación espiritual, emocional o física. Puede también realizar una peregrinación en acción de gracias por bendiciones ya recibidas. Además, puede hacer una peregrinación como una forma de penitencia, buscando renovar su relación con Dios y comprometiéndose a empezar de nuevo.

¿Por qué has elegido emprender esta peregrinación?

¿Qué intención llevarás en tu corazón en cada paso del camino?


Oración inicial


Señor Jesucristo, Tú me llamas a seguirte,

y yo elijo caminar contigo.

Abre los ojos de mi corazón para que yo pueda ver mi vida de una manera nueva.

Ayúdame a estar abierto al cambio en cada paso que doy

Dame la gracia de... [aquí menciona tu intención con tus propias palabras]

en lo que voy de camino en esta peregrinación,

Todo esto te lo pido en tu Santísimo Nombre.

Amén.


Oraciones para la jornada


Letanía de la confianza


De la creencia de que tengo que ganarme tu amor,

líbrame, Jesús.

Del temor a no ser amado,

líbrame, Jesús.

De la falsa seguridad de que me bastan mis fuerzas,

líbrame, Jesús.

Del temor a quedarme sin ayuda por confiar en ti,

líbrame, Jesús.

De dudar de tus palabras y promesas,

líbrame, Jesús.

De rebelarme contra el depender de ti como un niño,

líbrame, Jesús.

Del rechazo y la renuencia a aceptar tu voluntad,

líbrame, Jesús.

De la ansiedad por el futuro,

líbrame, Jesús.

Del resentimiento o la preocupación excesiva por el pasado,

líbrame, Jesús.

De una búsqueda inquieta de mí mismo en el momento presente,

líbrame, Jesús.

De la incredulidad en tu amor y en tu presencia,

líbrame, Jesús.

Del temor de que se me pida más de lo que tengo,

líbrame, Jesús.

De creer que mi vida no tiene sentido o valor,

líbrame, Jesús.

De temer las exigencias del amor,

líbrame, Jesús.

Del desaliento, líbrame, Jesús.

Porque estás continuamente abrazándome, sosteniéndome y amándome,

Jesús, confío en ti.

Porque tu amor me transforma y es mayor que mis pecados y mis faltas,

Jesús, confío en ti.

Porque no saber lo que el mañana traerá es una invitación para apoyarme en ti,

Jesús, confío en ti.

Porque estás conmigo en mi sufrimiento,

Jesús, confío en ti.

Porque mi sufrimiento, unido al tuyo, dará fruto en esta vida y en la próxima,

Jesús, confío en ti.

Porque no me dejarás huérfano ya que estás presente en tu Iglesia,

Jesús, confío en ti.

Porque tu plan es mejor que cualquier otro,

Jesús, confío en ti.

Porque siempre me escuchas y, en tu bondad, siempre me respondes,

Jesús, confío en ti.

Porque me das tu gracia para aceptar el perdón y para perdonar a los demás,

Jesús, confío en ti.

Porque me das toda la fortaleza que necesito para todo lo que me pides,

Jesús, confío en ti.

Porque mi vida es un don,

Jesús, confío en ti.

Porque me enseñarás a confiar en ti, Jesús, confío en ti.

Porque eres mi Señor y mi Dios, Jesús, confío en ti.

Porque me amas con predilección, Jesús, confío en ti.


Adaptado de la “Letanía de la Confianza” de Sor Faustina María Pía, SV


Letanía de alabanza

(con títulos e imágenes de Jesús encontrados en las Escrituras)


Alabado seas, Jesús, tú eres mi vida, eres mi amor.

Alabado seas, Jesús, Tú eres el Nombre sobre todo nombre.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Emmanuel, Dios con nosotros.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Rey de reyes.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Rey de la creación.

Alabado seas, Jesús, Tú eres el Rey del universo.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Señor de los señores.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Todopoderoso.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Cristo.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Mesías.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Ungido.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Cordero de Dios.

Alabado seas, Jesús, tú eres el León de Judá.

Alabado seas, Jesús, tú eres la brillante Estrella de la mañana.

Alabado seas, Jesús, tú eres nuestro Campón y nuestro Escudo.

Alabado seas, Jesús, tú eres nuestra Fuerza y nuestro Cántico.

Alabado seas Jesús, tú eres nuestro Camino, Verdad y Vida.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Consejero admirable.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Príncipe de la Paz.

Alabado seas, Jesús, tú eres la Luz del mundo.

Alabado seas, Jesús, tú eres la Palabra viva.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Redentor.

Alabado seas, Jesús, Tú eres el Santo de Israel.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Buen Pastor.

Alabado seas, Jesús, tú eres la Puerta de las ovejas.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Señor de los ejércitos.

Alabado seas, Jesús, tú eres la Roca eterna.

Alabado seas, Jesús, tú eres mi Resguardo.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Salvador del mundo.

Alabado seas, Jesús, tú eres mi Alcázar.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Refugio de los Montes.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Pan de vida.

Alabado seas, Jesús, tú eres la Fuente de la Santidad.

Alabado seas, Jesús, tú eres las Aguas Vivas.

Alabado seas Jesús, tú eres el Vino Verdadero.

Alabado seas, Jesús, tú eres mi Esposo y mi Creador.

Alabado seas, Jesús, tú eres nuestra Fortaleza.

Alabado seas, Jesús, tú eres nuestro Libertador.

Alabado seas, Jesús, tú eres nuestra Victoria.

Alabado seas Jesús, tú eres nuestra Salvación.

Alabado seas, Jesús, tú eres nuestra Justicia.

Alabado seas, Jesús, tú eres nuestra Sabiduría.

Alabado seas, Jesús, tú eres nuestra Santificación.

Alabado seas, Jesús, tú eres nuestra Justificación.

Alabado seas, Jesús, tú eres la Puerta.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Gran “Yo Soy”.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Gran Sumo Sacerdote.

Alabado seas, Jesús, tú eres la Piedra angular.

Alabado seas, Jesús, tú eres nuestro Fundamento seguro.

Alabado seas, Jesús, tú eres nuestra Alegría.

Alabado seas Jesús, tú eres nuestra Porción y nuestro Cáliz.

Alabado seas, Jesús, tú eres nuestra Sanación y nuestra Plenitud.

Alabado seas, Jesús, tú eres nuestra Alianza.

Alabado seas, Jesús, tú eres la Promesa del Padre.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Eterno.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Dios Altísimo.

Alabado seas, Jesús, Tú eres el Cordero que fue inmolado.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Juez justo y misericordioso.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Bálsamo de Galaad.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Guerrero poderoso.

Alabado seas, Jesús, tú eres mi Defensa.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Novio.

Alabado seas, Jesús, tú eres mi Paciencia.

Alabado seas, Jesús, tú eres mi Proveedor.

Alabado seas, Jesús, tú eres la Resurrección y la Vida.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Alfa y la Omega.

Alabado seas, Jesús, tú eres el Principio y el Fin.

Alabado seas, Jesús, tú eres Todo lo que necesito.

Alabado seas, Jesús, tú eres Todo lo que quiero.

¡Alabado seas, Jesús, tú eres digno de toda alabanza!


Adaptado de la “Letanía de Alabanza” de Linda Schubert, Miracle Hour



Letanía de los santos


Señor ten piedad, Señor ten piedad.

Cristo, ten piedad, Cristo, ten piedad.

Señor ten piedad, Señor ten piedad.


Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros.

Santa María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.

Nuestra Señora de Guadalupe, ruega por nosotros.

Nuestra Señora de los Ángeles, ruega por nosotros.


San Miguel, ruega por nosotros.

San Gabriel, ruega por nosotros.

San Rafael, ruega por nosotros.

Todos los santos ángeles y arcángeles, rueguen por nosotros.


San Juan Bautista, ruega por nosotros.

San José, ruega por nosotros.

Todos los santos patriarcas y profetas, rueguen por nosotros.

San Pedro y San Pablo, rueguen por nosotros.

San Andrés, ruega por nosotros.

Santos Juan y Santiago, rueguen por nosotros.

Santo Tomás, ruega por nosotros.

San Mateo, ruega por nosotros.

San Marcos, ruega por nosotros.

San Lucas, ruega por nosotros.

Santa María Magdalena, ruega por nosotros.

San Bernabé, ruega por nosotros.

Todos los santos apóstoles y evangelistas, rueguen por nosotros.


San Esteban, ruega por nosotros.

San Ignacio, ruega por nosotros.

San Lorenzo, ruega por nosotros.

San Cipriano, ruega por nosotros.

San Emigdio, ruega por nosotros.

Santos Juan Fisher y Santo Tomás Moro, rueguen por nosotros.

San Pablo Miki, ruega por nosotros.

San Andrés Kim, ruega por nosotros.

San Lorenzo Ruis, ruega por nosotros.

Santos Isaac Jogues y Juan de Brébeuf, rueguen por nosotros.

San Carlos Lwanga, ruega por nosotros.

Santas Perpetua y Felícitas, rueguen por nosotros.

Santa Inés, ruega por nosotros.

Santa Bárbara, ruega por nosotros.

Santa Bibiana, ruega por nosotros. Santa María Goretti, ruega por nosotros.

Todos los santos mártires, rueguen por nosotros.


Santo Hermano Pedro, ruega por nosotros.

Santos León y Gregorio, rueguen por nosotros.

San Ambrosio, ruega por nosotros.

San Jerónimo, ruega por nosotros.

San Agustín, ruega por nosotros.

San Atanasio, ruega por nosotros.

Santos Basilio y Gregorio, rueguen por nosotros.

San Juan Crisóstomo, ruega por nosotros.

San Patricio, ruega por nosotros.

Santos Cirilo y Metodio, rueguen por nosotros.

San Carlos Borromeo, ruega por nosotros.

San Francisco de Sales ruega por nosotros.

San Antonio, ruega por nosotros.

San Benito, ruega por nosotros.

San Bernardo, ruega por nosotros.

Santos Francisco y Domingo, rueguen por nosotros.

San Buenaventura, ruega por nosotros.

Santo Tomás de Aquino, ruega por nosotros.

San Ignacio de Loyola, ruega por nosotros.

San Francisco Javier, ruega por nosotros.

San Vicente de Paúl, ruega por nosotros.

San Juan María Vianney, ruega por nosotros.

San Juan Bosco, ruega por nosotros.

San Juan XXIII, ruega por nosotros.

San Pablo VI, ruega por nosotros.

San Juan Pablo II, ruega por nosotros.

San Juan Neumann, ruega por nosotros.

San Damián de Molokai, ruega por nosotros.

San Fernando, ruega por nosotros.

Santa Catalina de Siena, ruega por nosotros.

Santa Clara, ruega por nosotros.

Santa Teresa, ruega por nosotros.

Santa Teresa del Niño Jesús, ruega por nosotros.

Santa Rosa de Lima, ruega por nosotros.

Santa Mónica, ruega por nosotros.

Santa Teresa de Calcuta, ruega por nosotros.

Santa Francisca Javier Cabrini, ruega por nosotros.

Santa Catalina Drexel, ruega por nosotros.

Santa Isabel Ann Seaton, ruega por nosotros.

Santa Rosa Duchèsne, ruega por nosotros.

Santa Kateri Tekakwitha, ruega por nosotros.

Todos los santos y santas de Dios, rueguen por nosotros.


De todo pecado, líbranos, Señor.

De las asechanzas del demonio, líbranos, Señor.

De la cólera y el odio, líbranos, Señor.

De toda mala intención, líbranos, Señor.

De la muerte eterna, líbranos, Señor.

Por tu venida como hombre, líbranos, Señor.

Por tu natividad, líbranos, Señor

Por tu bautismo y santo ayuno, líbranos, Señor.

Por tu Pasión y cruz, líbranos, Señor.

Por tu muerte y sepultura, líbranos, Señor

Por tu santa resurrección, líbranos, Señor

Por tu admirable Ascensión, líbranos, Señor.

Por el don de tu Espíritu, líbranos, Señor.

Por tu regreso en gloria, líbranos, Señor


Muéstrate propicio, te rogamos, óyenos.

Danos el verdadero arrepentimiento, te rogamos, óyenos.

Eleva nuestros pensamientos y deseos a ti, te rogamos, óyenos.

Fortalécenos en tu servicio, te rogamos, óyenos.

Bendice los frutos de la tierra y de nuestro trabajo, te rogamos, óyenos


Líbranos de las enfermedades, el hambre y la guerra, te rogamos, óyenos.

Premia con la vida eterna a todos los que nos hacen el bien, te rogamos, óyenos. Concédele el descanso eterno a todos los que han muerto en la fe, te rogamos, óyenos.


Guía y protege a tu santa Iglesia, te rogamos, óyenos

Mantén al Papa y a todo el clero en el servicio fiel a tu Iglesia, te rogamos, óyenos.

Reúne a todos los cristianos en la unidad, te rogamos, óyenos.

Conduce a todas las personas a la luz del Evangelio, te rogamos, óyenos.


Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten piedad de nosotros.


Amén.



Oración para la llegada al lugar de peregrinación


Señor Jesucristo, por tu Pasión y Resurrección tú obtuviste para mí el poder de despojarme del viejo yo y de iniciar una vida nueva.

Al cruzar el umbral de esta Puerta Santa, yo dejo atrás... [Con sus propias palabras mencione aquí lo que quiere dejar atrás para seguir más de cerca a Jesús como discípulo suyo]

Muéstrame tu misericordia y ven en mi ayuda. Te lo pido en tu Santísimo Nombre. Amén.



Oración después de pasar por la Puerta Santa


Padre Celestial, te damos gracias por poder peregrinar, y por todos los santos y los misioneros, pueblos nativos e inmigrantes, para que Tu Reino se extendiera hasta los confines de la tierra.


Ayúdanos a seguir sus huellas como discípulos misioneros. Y que, guiados por su ejemplo, seamos siempre fieles y valientes en la proclamación del Evangelio de Tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor.


Padre Santo, mira con ojos de misericordia a tu familia peregrina. Que Tu Iglesia, fiel a la Palabra de la Verdad y alimentada con el Pan de Vida, busque siempre hacer Tu voluntad, y que sea signo de Tu amor por todos los pueblos, todos hijos e hijas de Dios, todos amados y deseados por Ti y que hemos nacido para cosas grandes.


Renuévanos, fortalécenos y limpia nuestro corazón. Concédenos Tu gracia, para que sigamos a Jesús con alegría y santidad de vida, y así, junto con Él edifiquemos un mundo nuevo de fe y una ciudad de santos.


Concédenos, por intercesión de la Santísima Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, seguir siempre adelante en la misión, dando a conocer a Jesucristo a cada corazón, en cada nación. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor en la unidad del Espíritu Santo. Amen.



Oración al salir por la Puerta Santa


Señor Jesucristo, Te doy gracias por llamarme a ser tu discípulo y por enviarme como tu misionero en el mundo. Al salir de este lugar santo, dame la gracia de ser un auténtico testigo de tu amor en mi vida y proclamarte con mis labios con alegría. Te lo pido en tu Santísimo Nombre. Amén.


Oración al finalizar la peregrinación


Señor Jesucristo, Al concluir este peregrinaje, ayúdame a caminar en la novedad de la vida. Por tu Espíritu, transfórmame a su semejanza.

Dame tu… [Con sus propias palabras mencione aquí algunos atributos de Jesús en los que quiera crecer (paciencia, humildad, compasión, etc.)]

Jesús, lléname de tu vida y amor. Te lo pido en tu Santísimo Nombre. Amén.


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