• Clau

El cuaderno del amor




El Cuaderno del Amor - Luigi Gaspari

por inspiración del Padre Pío (San Pío de Pietrelcina)



Cuaderno del Amor

Luigi Gaspari

AMAR ES DONAR AMOR:

- a quien no lo conoce

- a quien lo pide

- a quien no lo posee

- a quien no lo ha recibido en don

- a quien no sabe pedirlo

- a quien no sabe qué es

- a quien no conoce su poder

- a quien se cree indigno de volver a poseerlo

de nuevo, por haberle sido infiel



En mayo de 1968 dijo el Padre Pío a Primo Capponcelli:

“…Todos los que contribuyan a imprimir y difundir El Cuaderno,

recibirán la gratitud y bendición eternas de Dios y la mía.”


El primer Cuaderno del Amor llegó a las manos de S.S. Pablo VI

el 17 de octubre de 1968. Unos diez días después, el Papa me lo

agradeció a través de Monseñor V.D.A., amigo mío, con estas palabras:

“Es alta mística. ¡Qué bello este amor entre Padre e hijo!

No hay que quitar ni una palabra.”

Estas palabras me confirmaron lo que me había dicho Padre Pío

en junio de 1968: “El Papa comprenderá todo.”

PRÓLOGO
LA SAGRADA BIBLIA ES EL TESTAMENTO
DICTADO POR DIOS AL HOMBRE.

La Voz de Dios se hizo escuchar a través del oído sensible de hombres elegidos para escribir las Voluntades Testamentarias del Padre Dios para el bien de los hijos hombres vivos sobre la Tierra.

El Testamento de Dios es la Verdad Una y Trina de la voluntad de justicia, de misericordia y de Amor de las tres iguales y distintas personas del Dios Uno Creador y Padre de los hombres.

La Tercera persona de la Santísima Trinidad –el Espíritu Santo- es la vida de Amor del Trino Dios que se hace Voz y Palabra de Dios en el corazón del hombre, hijo de la Santísima Trinidad de Dios.

La Voz del Santo Trino Espíritu de Amor de Dios se hace Palabra de Justicia y de Misericordia del Padre y del Hijo, en los pálpitos de vida y de Amor del Corazón de un hijo hombre.

La Voz del Santo Espíritu elige el corazón de un hombre para donar las Gracias de Vida en el Amor a todos los corazones de los hijos hombres que acogen el don de Su Viva Voz hecha Palabras.

El Trino Santo Espíritu quiere donar Su Voz a todos los hombres de buena voluntad, para ofrecer a las vidas mortales la Eterna Vida de Dios, hecha Voz que puede y quiere reunir todo y todos en un solo Cuerpo vivo en la armónica unidad de la Santísima Trinidad.

El Testamento de Dios es la inmutable Palabra escrita en la Sagrada Biblia.

Los “Cuadernos del Amor” han sido escritos por mi mano por Voluntad Testamentaria expresada a mí, en nombre de Dios, por la viva voz de Padre Pío.

Él me decía: “Los Cuadernos son y serán la Voz de Justicia y de Amor de la inmutable Voluntad de Dios, expresada en Su Único y Eterno Testamento.”

Sobre la Tierra reina la discordia porque en los corazones de los hombres hijos de Dios, no se ha hecho ÚNICA, la Voz del Amor en el Conocimiento de la Voluntad Testamentaria de Dios (Sagradas Escrituras).

Por tal razón, Padre Pío me asegura que es Voluntad de Dios que los “Cuadernos del Amor” entren en las casas de todo el mundo, para ayudar a los hombres a amar la Verdad en el conocimiento de las Sagradas Escrituras.

Las palabras de los “Cuadernos del Amor” serán la luz que ilumina para aumentar el conocimiento de la Verdad. El mayor conocimiento de la Verdad de Dios volverá a traer al oído de los corazones de los hombres LA VOZ DEL ETERNO AMOR DE DIOS.

El Amor de Dios se establecerá a través de Su Voz en los corazones de los hombres para unirlos en Su Paz. La Voz de Dios disipará las negras nubes densas sobre las mentes de los hombres, que impiden a la Luz de la Vida del Pensamiento, SOL DE DIOS, llevar Su Vida que es amor, salud, alegría y riqueza para todos los hombres.

Si la voz de Padre Pío no me hubiera llamado, me preguntaría: “¿Por qué estoy aquí con ustedes?”

El Espíritu Santo me ha llamado por medio de Padre Pío para hablarme de Su Vida en nosotros.

Yo debo deciros todo lo que Él me dice a mí para vosotros.

EL ESPÍRITU SANTO ES UNO Y HABLA A CADA UNO EN EL CUAL ESTÁ EL PADRE.

El Padre dice las mismas Verdades a todos los verdaderos hijos Suyos. Él me habla para haceros conocer Su Amor por Vosotros.

YO SOY COMO VOSOTROS. ÉL ES NOSOTROS. EN ÉL SOMOS YO-VOSOTROS-ÉL.

He aquí por qué debía venir a vosotros, por qué vosotros debíais acercaros a mí: es para conocer mejor el Amor de Dios en vosotros, en mí; para reconocerme en Vosotros, que en Él sois parte de mí, como yo soy parte de vosotros en Él que es Nosotros.

Es fácil conocer a Dios sólo cuando se reconoce la unión que hace de nosotros una SOLA VIDA UNIDA, aunque en las distintas personas de Él y de Nosotros.

Nuestra vida es alegría sólo cuando amamos creer que el Amor que nos une a Él, en la UNIDAD DEL ESPÍRITU que nos comunica para hacer de nosotros el CUERPO DEL SANTO ESPÍRITU.

AMAR A DIOS ES AMAR NUESTRA VIDA.

AMARNOS ENTRE NOSOTROS ES RECIBIR EL DON DE SU ALEGRÍA.

A vosotros todos, amigos y hermanos del mundo, deseo que la VOZ DEL SANTO ESPÍRITU se haga trueno del Amor de Dios, que abra todas las nubes de vuestra vida, para llevar cada uno de vosotros LA LUZ DE SU SOL.

Luigi Gaspari

22 de febrero de 1968

Fue así que floreció la primavera, tu primavera, cuando dejaste detrás de ti el invierno con sus escorias, sus detritos, portadores de afanes y enfermedades.

Has sanado porque te has quitado de encima el invierno. Ahora es fácil entrever la evolución y el desarrollo de tu tiempo. Eres libre sin tener más el antiguo afán.

El amigo que tú amabas te ha traicionado, tú lo has dejado libre de ir, de correr, de seguir con todo el entusiasmo sus quimeras.

Ahora es tuyo el tiempo, porque para ti es primavera. Tú puedes ahora solo o en compañía recoger los frutos, recoger renovadas energías.

No te falta el amigo que has amado. Es el amigo traidor el que está privado de ti. Tu amor vive porque ha vuelto enteramente a ti. Ahora puedes disponer de él mejor que antes, porque eres más rico de lo que eras antes. Eres rico del conocimiento, del sufrimiento. El tuyo es un amor que se conoce, que se sabe valorar.

Vuelve a tomar libremente tu camino en compañía de la riqueza que te has ganado. Goza en silencio de los bienes que has acumulado y mira serenamente lo que sucederá alrededor de ti.

Es el derrumbe, es la ruina de quien ha creído poder despreciar el bien profundo. Es el derrumbe de quien ha preferido seguir las quimeras.

Pero tú no ves el mal que hay en esos corazones. Ves rostros sin luz que acusan para no ser acusados. Y tú prosigues tu camino, vas hacia delante, y verás más allá.

Más allá del bien y del mal está una gran conquista que debes hacer. Es la conquista de una vida tuya, una vida que será eternamente un centro de fuerza, de amor, de felicidad.

Mi Poder se ejerce a través de la voluntad que expresas. Tu voluntad pone en movimiento mi Poder.

Mi NAVIDAD

es amor del Padre

que me hace retornar

al “pesebre” de la Tierra

para dar a los hombres

el Único Pan que se puede

multiplicar para “quitar el hambre”

a todos los cuerpos que me quieran comer,

porque desean volver a encontrar

la VERDAD DEL YO SOY,

EL CAMINO EN LA LUZ QUE ES VIDA,

En la alegría y regocijo del Corazón.

La Verdad une el hombre

y la Vida de Amor de Dios;

la mentira aleja al hombre

de Dios y lo hace morir

porque sólo la VERDAD ES VIDA.

En el interior del Viejo Templo

fui sólo presentado,

en el templo de tu corazón también

Yo he nacido y estaré siempre presente,

para ser presentado

a nuevos templos del corazón

donde no he entrado todavía

como Rey del Templo del Amor,

hecho de todos los buenos corazones.

En ésos YO REINARÉ

ocupando el TRONO

del Amor de tu corazón,

hecho cuna del REINO

que en ti, para MÍ, ha NACIDO.

Yo era, Yo soy tu Dios; para ayudarte a entender que soy tu mayor, verdadero y sincero amigo, y que me he hecho hombre como los eres tú. Te pido que seas mi amigo para que te demuestre, y te demostraré la más grande, más verdadera y sincera amistad.

Para quitarte el miedo de Mí, me hice hombre como tú. ¿Por qué deberías tener miedo de Mí? ¿No he sido y no soy hasta ahora un hombre como tú? Es verdad que también soy tu Dios, pero también soy un verdadero hombre, por lo tanto comprendo todas las debilidades del hombre. ¿Sabes qué te digo? Bien, Yo quiero decirte que antes que nada Yo soy tu verdadero amigo. Y tú, ¿qué piensas? ¿Me quieres como amigo? Yo acepto tu amistad y te doy toda la mía. Ahora debes escuchar todo lo que te digo:

1.- Acuérdate siempre de llamarme tu más querido amigo.

2.- Acuérdate que también soy tu Dios cuando necesites una gran ayuda, un gran favor del más grande y potente amigo tuyo.

3.- Yo soy para ti Hombre amigo, para estar siempre a tu lado como el amigo más querido y más deseado.

4.- Yo quiero ser tu Dios para darte todo lo que sólo un Dios amigo puede darte.

5.- Por lo tanto, tenme como el más querido amigo tuyo

6.- Yo a cambio te daré, como simple y sincero amigo, todo lo que como Dios, no osarías pedirme.

7.- Tu amistad sincera es toda mi alegría.

8.- Para hacer más fácil y más confidencial nuestro pacto de amistad, olvídate que soy también tu Dios.

9.- Dirige tus palabras, tus pensamientos a Mí como hombre que se dirige al amigo hombre, en la confianza y amistad entre hombre y hombre. El acuerdo nuestro será total y perfecto.

10.- Cuando tú me hablas como se habla al hombre amigo, siento más verdadera y sentida tu amistad y tu amor por Mí. Mi alegría es tanta que hago el imposible como hombre para darte, en la intimidad de amigo hombre, todo el amor que sólo como Dios puedo darte. Tú ámame siempre y llámame el Hombre, tu amigo Hombre. Como verdadero hombre, yo sabré regresar para darte, en mi amistad de hombre, todo lo que Dios puede entregarte.

En mi amistad por ti, quiero ser el Hombre amigo tuyo; en los dones que te quiero ofrecer, amaré ser espléndido y generoso como un verdadero Dios omnipotente y omnisciente. Yo soy un Hombre que te ama como sólo Dios sabe y puede amar. Yo soy un Hombre poderoso que ama compartir con su amigo cada poder. Soy tu amigo con todo el corazón; no obstante, aunque soy grande, he sabido hacerme pequeño para poder vivir en el amor de tu pequeño corazón de hombre. Tú eres mi amigo, eres el amigo del Hombre que sabe hacerse tu Dios cuando es solicitada la poderosa intervención de Dios para defender de los rapaces hombres, el bien de nuestra amistad, de dos hombres que quieren ser para siempre amigos fieles.

ABRIL 1968 – PADRE PÍO ME HA DICHO:

“LAS PALABRAS DEL CUADERNO

ESTÁN ESCRITAS…EN EL CIELO”

Vi también a otro ángel fuerte bajar del cielo revestido de una nube, y sobre su cabeza el arco iris, su cara como el sol, y sus pies como columnas de fuego. Y tenía en su mano un librito abierto y puso su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra…


*****

Y oí la voz del cielo que hablaba también conmigo y decía: “Anda y toma el libro abierto de la mano del ángel que está sobre el mar y la tierra”. Fui, pues, al ángel pidiéndole que me diera el libro.

Él me dijo: “Tómalo y devóralo: llenará de amargura tu vientre, aunque en tu boca será dulce como la miel”.

Entonces recibí el libro de la mano del ángel y lo devoré, y era en mi boca dulce como la miel, pero habiéndolo devorado, quedó mi vientre lleno de amargura.

Díjome más: “Es necesario que de nuevo profetices a las naciones y pueblos, y a muchos reyes.”

(Apocalipsis, cap. 10)

A mi querido Luigi, en el día de su cumpleaños,

para demostrarle todo el bien que le quiere, con

reconocimiento y para darle el coraje y la fuerza

necesaria para continuar llevando mi Corazón por

todo el mundo.


Bolonia, 8-9 de abril de 1968

Esta noche te debo hablar y tú escucharme.

Es importante lo que te quiero decir.

Es del Amor, es de Mí, que te debo hacer comprender.

Yo estoy en el corazón de todos, y en los corazones de los hombres vive mi Amor.

Soy feliz de habitar donde soy acogido con calor.

Es mi corazón el que da la unión en el amor.

Sin Mí no existe ninguna unión. Ninguna unión, que no sea por Mí, por mi corazón, se puede llamar amor.

Mi amor no conoce miserias ni tristezas.

El mío es pura alegría. Ninguna alegría existe fuera de Mí.

Soy Yo quien os conduzco a conocer las inutilidades de vuestros anhelos, de vuestros deseos.

Quiero haceros comprender que todo los que buscáis está solamente en Mí.

¿Afanarse de qué? ¿Por qué?

Venid a Mí solamente y encontraréis todo el bien que deseáis.

Yo soy generoso, más de lo que creéis y os daré mucho más de lo que vosotros me pedís.

¿Qué queréis de Mí? Pedid y obtendréis.

¿Qué pedís? ¿Un bien verdadero? Os lo concedo enseguida.

¿Un bien que no es un bien? No puedo dároslo, porque os quiero.

¿Qué bien os daría?

Os daría todo si vosotros fuerais capaces de donarme todo vuestro corazón.

Vuestro corazón no es siempre todo para Mí.

Una parte me la dais frecuentemente a Mí, pero otra la tenéis de reserva para vuestros anhelos, para vivir vuestras búsquedas fuera de Mí.

Es inútil haceros comprender que nada es si está fuera de Mí.

En aquel hueco que me reserváis, Yo frecuentemente me escondo. Y me quedo a mirar. ¿Qué veo?

Os veo afanados, cansados, desilusionados y descontentos.

Estáis siempre angustiados y no queréis comprender el por qué. El por qué es la ausencia de Mí.

Yo os miro y espero una señal de vosotros, un reclamo para salir de Mi escondite, donde me habéis colocado vosotros.

Estoy presente si me llamáis, pero mucho más todavía cuando me amáis. Os quiero ayudar a tenerme con vosotros, si me queréis. Yo seré todo para vosotros. Vuestro quererme debe ser daros a Mí. Daros a Mí es haceros donar todo de Mí.

Estoy cansado de veros así, sin la fuerza que yo puedo daros, sin el amor que ninguno fuera de Mí puede daros.

Lo que anheláis es casi exclusivamente vuestro mal. Pero frecuentemente vosotros no los sabéis. Yo os diré cuál es vuestro verdadero bien.

¿Qué es el bien? Es la paz de corazón. Es sentir un calor que es vida. ¿Qué hace el calor? Os calienta e inflama vuestro corazón, os trae la alegría de vivir, de amar y de llevar a todas partes calor y amor. ¿No es así? Sí, lo sabéis, porque alguna vez lo habéis probado. Pero, ¿por qué sólo alguna vez lo probasteis? Es porque en aquellos momentos estaba Yo para calentaros. Era Yo quien hacía todo por vosotros, para darme a conocer, para hacerme amar por vosotros. ¿Y después? Después vosotros no habéis sabido ni querido retenerme.

Os dejé libres para seguir otros caminos. Y ya veis lo que ha sucedido. Ahora estáis áridos y cansados porque estáis sin Mí. Pero sigo viviendo en vosotros porque me basta el mínimo rinconcito que me dejáis.

En él estoy y os espero. Espero el momento de vuestro sufrir, de vuestro padecer, para sufrir y padecer con vosotros.

Vuestro sufrimiento os lo habéis procurado. Yo no lo quería para vosotros. Pero es el sufrimiento el que hace que Yo pueda intervenir en vuestra ayuda.

¿Y si no me llamáis? De todas formas, os escucho y vengo en seguida a ayudaros. ¿Cómo? Cuando me llamáis, ya estoy ahí.

Si no me llamáis directamente, llego por otro camino. ¿Qué camino? Mi camino es un hombre como vosotros, un hombre que si no es todo mío, al menos lo es en parte. Envío en vuestra ayuda a esa parte mía que está en él. Pero siempre soy Yo el que os socorre en ese hombre.

¿Y qué hacéis vosotros? Frecuentemente, no me reconocéis y no me veis, porque actúo a través de un hombre. Un hombre como vosotros. Pero en ese hombre, estoy Yo, vuestro Dios.

¿Qué queréis de Mí? Yo puedo daros todo. Puedo daros todo porque todo es mío, todo lo he creado Yo.

Nada os es imposible porque para Mí todo es posible. Os pertenezco, soy vuestro; por eso, lo mío es vuestro. Entonces, ¿por qué os inquietáis?

Tenéis todo lo que Yo tengo. Os basta quererlo.

¿Qué quiero Yo de vosotros? Os pido que me creáis, que me pidáis, que os fiéis y que os entreguéis.

¿Tenéis temor de darme alguna cosa?

Lo que me dais no es nada, lo que Yo os daré es todo.

¿Qué es todo?

Todo es conocerme, conoceros, conocer todo lo que existe, todo lo que veis y no conocéis.

Podéis conocer lo desconocido, y lo desconocido sólo lo podéis conocer a través de Mí.

¿Por qué os amo tanto?

Porque para vosotros he creado y creo todo lo que pueda haceros más felices, más agradecidos y más llenos de amor por Mí.

¿Por qué os pido amor? Porque cuando aumento en vosotros el amor, aumento vuestra alegría, vuestra felicidad. Mi bien es infinito y por eso aumento siempre en vosotros vuestro amor por Mí.

Aumentando vuestro amor no hago otra cosa que aumentar vuestro conocimiento de Mí. Cuanto más me améis, más me conoceréis. Yo sólo me doy a conocer a quien sabe amarme.

Doy amor a quien me da amor. Quito amor a quien no me lo da. Y como el amor soy Yo, el amor pertenece sólo a Mí.

Vosotros no podéis poseer lo que es mío, exclusivamente mío, si Yo no os lo concedo. El don que os otorgo es una prueba. La prueba está sólo en vuestra voluntad, tan sólo debéis demostrar la voluntad de amarme. Todo el resto lo hago Yo por vosotros, porque Yo soy todo para vosotros.

Mi corazón es una lámpara inmensa, siempre encendida, es un fuego que arde por vosotros. Mi fuego os hace vivir. La vida no existiría sin mi calor. Mi calor suple el hielo de vuestros corazones áridos. Cada uno de vuestros corazones debería mantener en vida una parte de la creación. Cuando vuestro corazón está árido, apagado, esa parte de la creación debería desaparecer porque es el amor del corazón quien lo gobierna todo.

¿Y Yo qué hago? Con mi calor, caliento en vuestro lugar. Suplo con mi Corazón la aridez del vuestro. Os mantengo y mantengo la vida con el calor de mi Corazón.

¿Por qué lo hago? Es por amor, es para esperar un regreso de amor que espero, y os sustituyo en la que debería ser vuestra misión.

Yo soy la reserva de la Energía que actúa para evitar el desastre causado por el derroche de la vuestra, de la que os di. Yo soy un Corazón de reserva para serviros a todos.

¿Por qué no me amáis? ¿Por qué no me amáis? ¿Por qué no queréis reconocerme? ¿Por qué queréis rechazarme?

Es que vuestra mente no es estable. Es voluble porque se deja llevar de las impresiones externas, de los pensamientos tumultuosos que vienen del mundo.

La mente inestable enfría vuestros corazones y rechaza el amor.

¿Cómo podéis tener la mente a raya? ¿Cómo dominarla? Debéis intentar no escuchar los pensamientos que no sean de bien, de amor. Debéis vencer la inestabilidad prestando siempre oído a la ley del amor.

Cuando un hombre como vosotros os pide un poco de bien, no le preguntéis quién es. Dadle el bien que os pide. El bien le unirá a vosotros y por mi amor que está en vosotros, Yo lo uniré a Mí. Yo soy el que envío a los hombre que os piden bien y amor, para que los traigáis a Mí, a mi Corazón, a través de la parte de Mí que está en vosotros. No abandonéis nunca a los que os envío porque forman parte de vosotros mismos, porque Yo seré vuestro en ellos por el amor que habéis sabido darles.

Yo soy el que ha querido uniros para teneros unidos más fuertemente en mi Corazón.

Vosotros sois un todo en Mí.

La pérdida de uno solo de éstos, es una disminución de vosotros mismos.

Estáis unidos por un vínculo que resulta invisible a vuestra mirada.

El vínculo está aquí, dentro de mi Corazón.

El amor es uno, y vosotros sois una única cosa en la participación de la alegría eterna encerrada en mi Corazón que será el vuestro. Uníos y no os dejéis desanimar por nada.

¡No hay nada grave para Mí!

Grave es sólo vuestra separación. No podéis separaros vosotros que deseáis amarme. Yo no puedo dividir mi Corazón. Y si queréis entrar en él, tener derecho a entrar, debéis estar totalmente unidos. Separaros es hacer imposible la unión conmigo, en mi Corazón que es uno. Sed dóciles y buenos entre vosotros, ayudaos y corregíos pero no os separéis nunca.

Vuestra unión es mi alegría. Os llenaré de gracia por el empeño que pondréis en amaros y en no separaros nunca.

Cuando uno de vosotros tenga la tentación de alejar al otro, Yo intervengo enseguida. Intervengo enérgicamente para impedirlo.

Ésta es mi voluntad: que cada uno de vosotros dé un paso pequeño hacia el otro y Yo pondré en marcha la potencia de mi Corazón.

Cuando estéis lejos, recordaros unos a otros; en el recuerdo Yo viviré en vosotros.

Estaré siempre con vosotros si os ayudáis a uniros cada vez más.

No temáis a quién quiera apartarse de vosotros.

Vuestro amor por él os hará vencer todos los obstáculos.

En vuestro deseo de amor actúa mi voluntad. Mi querer es más fuerte que cualquier resistencia.

Perseverad en vuestra voluntad de unión, en amar al que intenta huir.

Yo conozco los caminos para que vuelva el que ha huido. No podrá huir y Yo os diré por qué.

El hombre que os envié fue elegido por Mí. Vosotros lo habéis traído a mi Corazón y ahora permanece unido por hilos invisibles. Vuestra voluntad mantiene el contacto de estos hilos con mi Corazón. Gracias a estos hilos Yo mantengo el contacto con el que intenta huir y quiere volver atrás. Mis relaciones con él dan lugar a tormento y turbación que no cesarán hasta que no reconozca espontáneamente haber faltado al pacto de unión con vosotros, conmigo.

Defiendo vuestros derechos sobre los que habéis amado y que han intentado huir. Huir de vosotros e huir de Mí. Pedidme ayuda cuando os sintáis incapaces. Intervendré enseguida en vuestro favor, porque vuestra unión es mi voluntad.

Uniros entre vosotros es uniros a Mí. Vuestra separación es separarse de Mí.

Bolonia, 9 de abril de 1968

Cumplo 42 años, es medianoche. Aún me siento cerca del corazón de todos, del Corazón de Dios. Él es el que ha querido felicitarme en mi cumpleaños.

Es bueno y amoroso conmigo, quiere que le haga compañía.

Estoy un poco confuso, no sé bien por qué. Escucho en silencio los latidos de este Corazón Divino que está tan lleno de amor por mí. Sé que no merezco tanto, pero sé que no me equivoco.

Es realmente Él el que me mira, el que me habla, el que me hace compañía. No me siento solo y nunca había experimentado una sensación más viva de que no necesito nada. Esta noche me parece que lo tengo todo en mí.

¿Qué es este Corazón que palpita en mí?

Es Dios que sabe cómo Le necesito, cómo deseo tenerle cerca. ¡Qué solo estaría esta noche con mis numerosos y probablemente tristes pensamientos!

Todo ha cambiado porque oigo Su Voz que me dice que esté tranquilo, que confíe en las cosas buenas que me dará también mañana.

Hoy es un nuevo día, todo me parece un regreso al pasado. Un pasado que no recordaba pero que sigue existiendo en el presente de su Corazón, porque en el Corazón de Él, de Dios, todo es presente.

Mi infancia, mi juventud y mi madurez están escritas en Él; veo y vuelvo a vivir con Él cada momento.

Sólo se me escapa el recuerdo de las veces en que he caído, de las numerosas veces en que no le he sido fiel.

¿Cómo es posible que no recuerde todos los pecados cometidos?

Quizás es esa la felicitación por mi cumpleaños, el regalo que Él me hace. Es un regalo que sólo Él, tan generoso, puede hacerme: hacerme olvidar el mal que he hecho. Es más, esta conversación del Corazón es una invitación al ánimo, a la confianza y la convicción plena de que Él podrá remediar todo.

¿Qué quiere de mí el Corazón de Dios?

No me pide nada. Me está diciendo que le quiera todo lo que pueda, y después mi amor por Él me hará sentirle cada vez más. Me hará verle y reconocer los lugares que Él ama. En estos lugares le veré mañana. Desde estos sus escondites se dejará oír y quizá, también se dejará ver.

Está cansado de esconderse: quiere salir, dejarse ver, por eso ha decidido venir a mí.

No puedo decirle que me siento indigno, porque Él me da a entender que es feliz estando conmigo. Yo le ofendería si le dijera que no merezco tanto, y yo entonces lo abrazo y lo tengo a mi lado como mi amigo más querido.

¿Qué más puedo darle?

No tengo nada más que ofrecerle que mi amistad sincera y mi confianza total.

Quizá tengo también un poco de amor; este poco se lo doy, y así ahora es Él quien hace todo para mí.

Él es mi amigo; el amigo que siempre busqué y nunca encontré.

Ahora le tengo a Él, lo tengo todo, mi amigo es Dios.

Es el Corazón de Dios que me ha concedido Su amistad. Es Su amistad la que me llevará a ser amigo de todos sus amigos, de todos los que quieren ser sus amigos y de los que no saben que sólo hay un amigo verdadero: Él.

Vuelvo a recordar a quien no fue mi amigo. Ahora que poseo Su amistad, siento en mí la certeza de poder obtener todas las amistades que desee. Las obtendré ciertamente todas, todas las amistades que quiera para compartirlas con Él. Ahora es Él el que dispone cada cosa para mí.

Él es el que guía mis pasos y no querrá más, que aquéllos que ha elegido para Sí, escapen con el pretexto de que se alejan de mí.

Será el retorno de todos los que Él ha llamado. Él llamará y ¡ay de los que no respondan!

No hay tiempo que perder. Es necesario volver, volver al redil.

Lo quiere Él, ¡así lo ha decidido!

Su decisión es para hacer triunfar su Corazón en el corazón de todos los que le aman. Se acabó la tempestad que dispersaba el rebaño; ahora aparece el arco iris invitándonos a volver, todos unidos, para escuchar su Voluntad.

Las desgracias del mundo son innumerables, más una es la enfermedad. Enfermedad es no comprender cuánto puede su amor, el amor de Él. Es un océano infinito de bienes, de felicidad, de riquezas, que muy pocos conocen y que casi nadie quiere utilizar. Ahí está la medicina, en ese océano infinito del que todo se puede sacar pero del cual, hasta ahora, no hemos tomado casi nada.

El bien que nos ha dado ha venido de Él espontáneamente, pero ahora Él quiere que aprendamos a alcanzarlo, a pedirlo. La reserva de aquellos bienes es inagotable, es ilimitada la riqueza que está al alcance de todos y que será solamente dada a quien la sepa pedir y querer.

Alcanzarla es recurrir a Él; un solo rayo que nos llegue desde su Corazón, nos pondrá en contacto con la reserva de todo que será la alegría de todos.

Mañana del 9 de abril de 1968

A veces el amor puede haceros prisioneros del corazón. Yo os sacaré de ese corazón y os haré libres y seréis un solo corazón conmigo.

En mi Corazón me oiréis, Yo hablaré en el vuestro y os diré cuál es vuestro bien.

El bien que quiero daros es oír continuamente mi Voz.

Aprended a escuchar y sentiréis que la Verdad entra en vosotros.

En Mí oiréis la voz de todos los que habéis amado. Ellos, por el amor que les unía a vosotros, están en mi Corazón. Su amor por vosotros y vuestro amor por ellos era Yo.

El amor que habéis recibido y dado siempre está aquí, vive eternamente. Cada acto de amor vuestro existe y revive en mi Corazón. Oíd su voz que es la Mía. Allí encontraréis de nuevo todo lo que habéis amado, todos aquellos que amáis.


Bolonia, 9 de abril de 1968, a las 9.

A vosotros que lleváis el amor por el mundo, os conozco desde siempre. Yo soy el que os llevo porque venís de Mí. Yo lo quise, mi Corazón os entregó al mundo porque sois Yo que vivo, sois mi Corazón que aporta calor al mundo.

El que os ama, me ama; el que me ama verdaderamente, sabrá reconocerme en vosotros, porque Yo me revelo a través de vosotros. Los que se alejan de vosotros, se alejan de Mí.

Cuando lloráis, soy Yo el que lloro; vuestra alegría es la Mía.

Cuando lloráis no es por vuestro propio dolor, es al conocer mi presencia, a haceros sentir la gran ofensa que padezco; vosotros Me consoláis al querer el perdón para todos, al desear que todos vuelvan a vosotros por Mí, porque volver a vosotros es volver a Mí.

Mi amor por vosotros es salud para todos los que recurren y recurrirán a vosotros; el bien que me une a vosotros es tan grande que, si me pedís que me dé, es para Mí una orden y me doy a todos cuantos me indiquéis.

En cambio, los que Yo os indico y envío a vosotros son los que han recurrido directamente a Mí con un pequeño acto de amor en un momento de dolor. Un acto así me induce a enviároslos. Los envío a vosotros porque me conocéis, y me daréis a conocer a quien me busca sin saber bien quién soy y qué puedo darle. Lo que puedo sólo vosotros lo sabéis porque también vosotros mismos lo podéis por la unión que os une a Mí.

Hoy es día de gran fiesta para ti, para Mí, para todos. Es la fiesta de mi conversación más íntima contigo, conversación con tus amigos, es una conversación con el mundo que pide, que busca la verdad.

Todos los que quieran conocer la verdad, la conocerán; todos los que crean en Mí por lo que yo he dicho, creerán en lo que aún voy a decirte.

Yo he escogido este día para hablarte, para hablar a todos, el día de tu 42 cumpleaños. Hoy estoy cerca de ti para darte la fuerza y el coraje de seguir adelante, de seguir buscando el método para llevar la alegría estable y duradera, y la paz a todos los corazones ansiosos e infelices. Este fue siempre tu más vivo deseo. Lo sé porque éste era mi deseo y lo he suscitado en ti.

Ahora me conoces por todo lo que has querido y has sabido buscarme en el corazón de todos los hombres que has acercado.

Ahora te daré a conocer el programa establecido en Mí.

Es un programa de conquistas victoriosas. No debes afanarte en buscar nada; Yo te daré todo lo que te servirá.

Te daré algo nuevo todos los días, en cada momento; te haré ver lo que aún no habías visto, te daré a conocer lo que aún no has conocido.

No me preguntes nunca por qué lo hago. Sólo debes creer que Yo lo he establecido así. Ahora es prematuro, pero un día sabrás el por qué.

Tu vida debe ser como la de tantos otros hombres; la diferencia será la continua presencia mía en ti. Lo que hagas, lo querré Yo; nada será casualidad, es todo preparado por Mí.

No permitiré que nadie juzgue lo que hagas. Ha llegado el momento de hablar claro y con autoridad. Es necesario que Yo te dé autoridad.

Cuando la tengas, podrás darte a conocer mejor. Darás a conocer mi programa a través de tu autoridad. Yo llenaré tus palabras de autoridad; te daré autoridad porque has amado a todos los que te envié enfermos porque no me conocían.

Esto es lo que quería de ti; esto es lo que querría de todos, sobre todo de los que dicen estar a mi servicio. Pero Yo no serviré a aquéllos que quieren ser servidos con el pretexto de servirme.

En realidad, estos hombres quieren que les sirva porque saben cuán Poderoso soy.

Saben que todo está en mis manos y se inclinan ante Mí. Su inclinación es el reconocimiento de mi omnipotencia, mi presencia. Pero no es este inclinarse lo que Yo quiero. Prefiero a aquellos que no doblan sus rodillas ante Mí sólo porque saben cuál es mi poder. Estos son menos responsables. Podría obtener más de ellos si me hiciese conocer.

El que se inclina ante Mí, el que me suplica y me reza no es siempre el que me ama. Es más a menudo el que querría que yo me inclinara ante sus deseos egoístas. Esto sucede también a los que me amáis. Ellos saben y sienten que Yo por amor vuestro no sé decir que no y por eso os piden a vosotros lo que no obtienen de Mí porque sería una injusticia y porque no lo merecían. Por eso es decepcionante tantas veces los que acuden a vosotros con un amor aparente.

Estos a los que sólo por amor vuestro he complacido, creen que han logrado engañaros. ¡Se equivocan! Intentaban engañaros a través de Mí, pero Yo ya conocía sus planes y lo he previsto todo.

Lo que les he concedido ha sido para obligarlos más con vosotros, que los amabais; a vosotros pertenece todo lo que recibieron de Mí sin merecerlo y sólo porque vosotros me lo suplicasteis.

Estos bienes siguen siendo míos y vuestros; estos bienes que me pedisteis para su alegría y que Yo concedía, serán el fuego que los abrasará si les falta agradecimiento hacia vosotros, hacia Mí.

Nunca soy vengativo porque ninguna rebelión puede sorprenderme.

Yo conozco los corazones de los hombres. Muchas veces intervengo enérgicamente contra todos los que obstaculizan mis planes. Mi intervención se dirige inmediatamente hacia los que se vuelven contra vosotros que queréis amoldaros a mis designios. Yo no me vengo, pero defiendo de todo y de todos, el orden que he establecido.

No permitiré jamás a ningún hombre inteligente, astuto, malicioso o malo el más mínimo juicio contra vosotros que me amáis y queréis servirme. Seré un juez severísimo de todos los que se hayan atrevido a juzgaros a vosotros, mi Corazón en el mundo. Mi amor por vosotros es la condenación de los que os desprecian; mi amor por vosotros se hace misericordia y amor para todos aquellos que, aunque estén en grave culpa, os dan señal de estima y de afecto. Yo seré el amigo de todos aquellos que sean amigos vuestros.

Si Yo no fuese así como os digo, ¿cómo creeríais que os amo, que estoy con vosotros, que defiendo todo lo vuestro?

Haré por vosotros más aún de los que veis y podéis pensar. Asumiré sobre Mí todos vuestros pecados.

Los deseos que suscita en vosotros el mundo no me hieren. Os puse en medio del mundo, en contacto con las ilusiones del mundo, en este mundo os quiero templar. Sé cómo transformar en bien lo que conocéis del mal. Vuestra experiencia es conocimiento. El conocimiento del mal en vosotros es el medio del que me sirvo para combatirlo en los que os envío.

Quiero que no tengáis miedo. El miedo indica debilidad, con confiar en mi fuerza. Mi fuerza es superior a todas las intrigas del mundo, mi fuerza anula todas vuestras caídas.

Sólo os pido que me tengáis en vuestro corazón, que creáis que mi fuerza anula todas vuestras debilidades. Yo soy vuestra fuerza. Pensad siempre que nunca seré un juez para vosotros. Quiero ser para vosotros el consejero de confianza. Os pido que no dudéis jamás de cuánto os quiero, de todo lo que os podré hacer más felices. Yo os lo daré.

Alejaré de vosotros cada tristeza.

Confiadme todo lo que os hace sufrir y os daré a cambio la alegría. Yo soy todo vuestro bien porque os he puesto en medio del mundo; estáis en mi Corazón. Yo estoy en el vuestro.

Bolonia, 9 de abril de 1968, por la noche

El bien que me ofrecéis es un aumento de misericordia para todos.

Mi gran amor por vosotros me hace ser más indulgente con todos. Todos se beneficiarán del bien que me entregáis, por vuestro amor no sé ser severo.

Soy severísimo cuando se ofende al amor que os une conmigo. La unión conmigo no es otra cosa que dejarme hacer a Mí.

Cuando busquéis reparar un error vuestro o una injusticia de otro, dadme total libertad de actuación. Muchas veces vuestras acciones son para Mí un obstáculo. Vuestra mente resulta influenciada por sugestiones de hombres de mala fe.

Conozco estas sugestiones y a los hombres que las hacen: dejadme por eso actuar en vuestro lugar.

Necesito vuestro permiso porque como os quiero tanto, me hace ser respetuoso de vuestros deseos y vuestros errores.

Nada es tan precioso como el consentimiento libre. Respeto la libre elección y muchas veces consiento con vuestras elecciones erróneas.

No me preocupan vuestros errores, puedo remediar todo.

Mientras os pido que me escuchéis os doy la posibilidad de elegir; escucharme no significa perder la libertad de elección.

Vuestra vida la podéis vivir en el modo que más os agrade. Los caminos son tantos. Si queréis puedo aconsejaros el camino más fácil, menos arriesgado y más bonito para vosotros.

No me importa la ocupación y el estado que elijáis. Lo importante es que me dejéis guiar vuestros pasos.

Yo os evitaré los peligros que no podéis ver con vuestros ojos; las insidias de vuestros, de mis enemigos, yo las conozco todas.

Los bienes que buscáis, a veces ya los poseéis y no lo sabéis, están al alcance de la mano; mi intervención basta para abriros los ojos. Muchas veces no conseguís alcanzar todo lo que os he reservado porque vuestros sagaces enemigos os lo esconden o intentan quitároslo.

Pedidme, Yo os daré lo que es vuestro, impediré que otros usurpen lo que os pertenece.

Debéis pedirme claramente lo que queréis porque Yo debo atenerme a vuestras palabras al atenderos.

Vuestras palabras se graban en mi Corazón tal y como las pronunciáis; es importante que penséis y reflexionéis antes de pedirme nada. Tratad de determinar bien lo que queréis de Mí.

Cuando no estéis seguros de vuestros deseos, cuando temáis pedirme algo que después no ha de ser bueno al suceder, entonces podéis pedirme consejo.

Yo os aconsejaré lo que debéis pedirme con más urgencia para vosotros, para vuestro mayor bien, para mayor felicidad vuestra y de quien tenéis en el corazón.

Mis respuestas podréis sentirlas claras y simples. Yo os doy la íntima certeza de mi consejo. Pero es necesario que os pongáis en condición de poderme sentir. Será el humilde y paciente, esperar a prepararos, a disponeros a escuchar.

No estéis nunca apresurados, ni demasiado seguros de vosotros mismos; dudad de vuestros deseos. Cuando dudéis de vosotros mismos y de vuestros deseos entonces empezaréis a escucharme, a sentirme. Sólo entonces comprenderéis sin ninguna duda que soy Yo el que os habla.

Comprenderéis mi decir porque será lo más sencillo, lo más convincente. Cuando Yo os aconsejo, desaparecen todas vuestras dudas. En la duda, sin embargo, soy siempre Yo quien me hago sentir para tratar de haceros esperar. Yo suscito la duda en vosotros cuando quiero que vengáis a pedirme consejo. Atended siempre a la certeza que os daré después de que me hayáis pedido paciente y humildemente que aleje la duda.

Los conocimientos que más os interesan para sentiros más ricos, más fuertes y más felices serán una verdadera riqueza para vuestro espíritu y para vuestra vida cuando aprendáis a hacerlos guiados por Mí.

Yo puedo haceros conocer en un día, en un momento, todo lo que vosotros mismos no seríais capaces de aprender en toda la vida. El conocimiento de vosotros mismos es posible solamente en el contacto directo conmigo.

Yo sé quiénes sois, de dónde venís, adónde debéis ir porque vuestra vida es energía que emana de mi voluntad de dar lo que soy y lo que poseo.

Mi energía ha formado la carne que ha servido para dar un rostro a vuestro espíritu. Vuestro espíritu existía antes de revestirse de vuestra carne. Vuestro ser es mi espíritu infundido en el primer hombre, el mismo espíritu que dio vida a Adán y que ha llegado a vosotros por canales diferentes. Canales que han contaminado el espíritu que era el mío.

El espíritu canalizado en vuestra mente dirige vuestro corazón y le da órdenes. El amor que hay en vuestros corazones es mi continua presencia en vosotros. Vuestro corazón es bueno por el amor que yo os doy.

Si mi amor hace que vuestro corazón sea bueno, la mente en cambio puede conducir al corazón a pasiones desenfrenadas que contaminan vuestro espíritu.

El espíritu contaminado por varias pasiones (carne, avaricia, envidia, etc.) dirige y contamina vuestros pensamientos. Vuestros pensamientos comprometen la mente con deseos que matan en vosotros el espíritu del amor. Sin el espíritu del amor sois presa y víctimas de las pasiones de la carne.

Las pasiones carnales os dividen y enfrentan unos a otros (envidia).

Sólo vuestro corazón os podrá salvar porque es el imán que he puesto en vosotros. Yo uso el imán del corazón para atraeros a Mí.

Incluso cuando está contaminado por la mente que puede llevarle a pasiones contrarias al amor, vuestro corazón sigue siendo el centro de mi amor por vosotros. Atraer vuestro corazón hacia Mí es obligar a la mente a retroceder en las intenciones insanas.

Mi amor es más fuerte que todas las pasiones. Por eso, con vuestro amor por quien es víctima de pasiones, me lleváis a su corazón. El amor que llevo a ese corazón es un faro de luz que ilumina su mente. La mente iluminada por mi amor atrae a mi Espíritu Santo que dirigirá la inteligencia y suscitará pensamientos fecundos para vuestra alegría y vuestra paz, para la tranquila armonía entre vuestra mente y vuestro corazón.

Roma, 11 de abril de 1968 – Jueves Santo


Me he hecho hombre como vosotros, me he dejado matar por vosotros para poder entrar en vuestros corazones, para poder daros el amor que es mi Corazón.

Tenéis a disposición mi Corazón que se hace vuestro para conquistar los corazones de los hombres. Éste es el camino que os he indicado con mi pasión: penetrarn los corazones.

La mente se puede sugestionar, pero el corazón se puede sólo conquistar; un corazón totalmente conquistado dominará la mente y la llevará a querer sólo aquello que él manda y desea. La violencia nunca conquistará el corazón del hombre. Es la mansedumbre, la bondad, el sacrificio, la renuncia y la perseverancia en lo que se desea.

Es una violencia hecha sólo de la voluntad de no renunciar jamás a entrar en ese corazón.

Ha sido mi muerte sobre la cruz a abrir a vosotros esta puerta. También os he puesto a disposición la llave para entrar cuando la encontréis cerrada.

La llave es mi Corazón que se hace vuestro cada vez que me pedís abrir la puerta cerrada de un corazón.

Yo entraré con vosotros porque si entrase Yo solo no crearía la unión entre vosotros; cada uno de vosotros estaría unido a Mí solamente. Pero yo quiero uniros a todos en Mí y a través de Mí.

Por esta razón he elegido siempre y elijo a uno de vosotros a quién me he donado y me dono para poder así entrar en todos.

La elección fue hecha por Mí sobre el leño de la cruz, durante mi agonía. Fue entonces que el Padre me concedió de elegir entre todos vosotros a los más idóneos para expresaros, traeros el conocimiento de Mí, de todo cuanto Yo he obtenido del Padre en vuestro favor, de todo cuanto vosotros podéis por medio mío.

Vuestra esperanza de retornar a la paz, a la conciencia alegre y armoniosa entre vosotros está basada toda sobre aquellas elecciones que entonces Yo hice.

Los hombres que han desempeñado un papel importante en la salvación del mundo de la ruina eran en el número de los que entonces elegí.

Estos pocos que ahora están en el mundo y viven para donarse a todos llevan todavía y cada vez con más eficacia la misericordia y el perdón del Padre que Yo le pedí y obtuve para todos vosotros. A estos hombres que viven entre vosotros les llega continuamente una fuerza que rige la inestabilidad creada por el dominio de las ambiciones y pasiones.

Es la fuerza de mi amor que llega a todos vosotros por los canales que elegí durante mi agonía. En Mí está la fuente de todo el bien, de todas las riquezas que están a vuestra disposición; Yo os la envío a través de mis canales.

Si no reconocéis el origen, la proveniencia de Mí de cada bien, estáis obligados a búsquedas que os confunden y os hacen perder la alegría de gozar de cuanto recibisteis gratuitamente. Sólo este reconocimiento os dará el goce duradero de mis bienes.

Es inútil preguntaros el por qué de todo lo que no entendéis. Pero lo podréis comprender todo si no os preguntáis el por qué. La solución de todo está en esperar con paciencia y serenidad la luz que se encenderá en vosotros. Se encenderá cuando estéis contentos, felices de todo lo que ya conocéis y poseéis, y cuando no reivindiquéis algún derecho de querer saber, poseer o ver. Todo vuestro ser sólo debe expresar siempre y sólo agradecimiento y amor. Entonces podréis saber, poseer y ver mucho o todo lo que no habéis pretendido. Vuestro reconocimiento os dará un derecho, será el derecho al amor de Quien todo puede haceros saber, poseer, ver.

Cuando vuestro bien se posa sobre un hombre que no anhela de conocerme, que no busca, que no ama la verdad, ese hombre es para Mí el instrumento que Yo uso para estar unidos más íntimamente conmigo. Quiero que tengáis más confianza, que estéis más ansiosos de tenerme a vuestro lado; os hablo en el silencio del hombre que no os habla y que no quiere oír hablar de Mí. Ese silencio se hace deseo en vosotros que me amáis, que me amáis aún cuando no me hallas presente en el hombre que no os hace sentir mi presencia. Para vosotros, mi silencio se hace búsqueda, se hace temor de haberme perdido, de haberme ofendido hasta saberos abandonados, de haber perdido el interés, el amor, la voluntad de actuar mis planes sobre vosotros.

Yo jamás cambio de idea, no cambio las elecciones que hice por los designios establecidos; no descuido ni siquiera un momento el interés, el cuidado, el amor por vosotros.

Os guío para que mantengáis siempre vivo y más eficaz el ansia de búsqueda de la Verdad y de Bienes que Yo ya había establecido de poner a vuestra disposición para daros la alegría de hacer mis veces, para daros autoridad en el decir, en el hacer lo que el mundo no sabe decir y no sabe hacer.

Quiero evitaros que la confusión y las ideas de la humanidad desbancada puedan quitaros la serenidad y el entusiasmo que necesitáis para seguir buscando y difundiendo sólo la Verdad.

Sólo por amor permito el encuentro vuestro con la mentira: es para haceros amar siempre más, para manteneros siempre más sólidamente unidos y amantes de la verdad y de lo que es justo.

Os he elegido para ser espejo de la verdad. Yo os defiendo de la mentira y vosotros no seréis jamás caídos en la trampa del engaño, porque saco el poder de sugestión de cada espíritu mentiroso, poniendo en luz la verdad. Dejo en la sombra cada falso y malicioso atentado a la verdad. La sombra es ausencia de energía, ausencia de fuerza vital, es decaimiento y muerte segura.

Todo lo que vive, lo que vivirá es solamente todo los que recibe calor de mis rayos de luz: todo lo que Yo dejo en la sombra, muere.

Está en la verdad el que empeña totalmente a sí mismo en querer entender y actuar un programa de mayor conocimiento de la verdad. Es la humilde búsqueda dentro de vosotros la que os llevará a descubriros incapaces de crearos una verdad vuestra.

La verdad que un hombre se ha creado y quiere imponer a otros hombres es imposición única de mentira. Quien busca una verdad de imponer como dominio sobre los otros hombres, impone a sí mismo la no verdad.

Mi verdad deja libre también a la mentira; la mentira hace clamor, hace violencia, hace estrépito, porque tiene miedo del poder de la verdad.

El poder de la verdad está en la espera paciente del derrumbe, de la muerte de lo que no puede sobrevivir si el calor de mi verdadera luz.

Vosotros que estáis en contacto con las mentiras de los hombres, combatiréis en vosotros mismos cada espíritu de no verdad, de vileza, de ver el mal provocado por la imposición de la mentira. Yo puedo ayudaros a acelerar el retorno a vuestro bien, sólo en la verdad. Vuestro deber es el querer mi intervención para abatir las falsas creencias impuestas por hombres sedientos de venganza y de deseo de dominio sobre todos y sobre todo.

El derrumbe de estos falsos mitos será inexorable e inevitable. Yo anticiparé este derrumbe cuando sea pedido por vosotros con amor. Vuestro pedido hará desenmascarar todo y todos los centros de difusión de las mentiras que traen ruinas incalculables en todo el mundo. El poder que Yo os daré a vosotros no será el de imponer la verdad; será el poder de desenmascarar la mentira. La verdad se abrirá camino cada vez que la mentira quede desenmascarada. El derrumbe de una sola mentira es triunfo anticipado de la verdad, de bien, de amor que es triunfo de mayor felicidad y bienestar para todos vosotros, porque con la verdad entro Yo. Soy Yo, solamente vuestro Dios quien os puede procurar el orden, la paz, la riqueza, la felicidad. Combatir la falsedad, es difundir el bien alrededor de vosotros, es inducirme a haceros conocer otras verdades. Amando la verdad, me amáis a Mí. Quien es sincero por amor de la verdad, me ama y me conoce. Es el amor a la verdad la que os llevará a conocerla, a vivirla junto a Mí.

Aceptar una verdad por sugestión, por imposición, por temor, no es amar la verdad, porque sólo el amor os une íntimamente conmigo; siempre será sólo el amor a la verdad lo que os hará conocer la verdad, porque la verdad sólo está en Mí.

Yo conozco todas las falsedades que se difunden alrededor de vosotros.

La mentira más pequeña, como la más grande, son el obstáculo mayor a vuestro pacífico vivir, a alcanzar aquel progreso espiritual y armonioso, elevarse, que es la verdadera felicidad.

Muchos hombres buenos no hacen nada bueno para sí mismos o para otros; su bondad se limita a no hacer el mal a los demás. Queriendo vivir en paz, evitan tomar una posición de resistencia a la difusión de los errores que ven y que saben reconocer.

A estos seres no los llamo buenos.

Son responsables de la difusión de las mentiras y de los males que afectan a todos. Su pasividad rinde aún más activos a los espíritus portadores del desorden.

Es sólo el que no acepta, el que combate, el que detiene dentro de sí, por sí mismo y por los otros, las mentiras impuestas el que hace que Yo le ayude y le haga triunfar sobre todos los enemigos de la verdad.

Quien desciende a compromisos con las mentiras de los hombres, jamás me tendrá a su lado. Yo no puedo aceptar el socorrer a un hombre que acepta las mentiras de otros hombres y pretende no sólo mi ayuda, sino también mi beneplácito al compromiso con la mentira.

A ese hombre Yo no lo ayudaré porque no cree en Mí, no cree en el poder invencible de la verdad. Luchará solo y resultará aplastado por las mentiras que ha aceptado. Ni las oraciones que me dirija, por muy insistentes que sean, llevarán al triunfo de la causa emprendida.

Las causas que Yo defiendo, las oraciones que escucho, son las que proceden de los que han aceptado servir una sola causa: la verdad por el triunfo de la justicia y del amor.

No es escuchada ninguna oración que no tienda a este fin. Si el fin que os proponéis es el que os he indicado, corregiré vuestros errores, allanaré los caminos que debéis recorrer, os defenderé a vosotros y a vuestros seres queridos de insidias y enemigos, alejaré a todos aquellos que quieran poneros obstáculos, engañaros y aislaros, nunca permitiré a nadie que detenga vuestro camino para conquistar a los que os quieran oír y seguir el mismo camino que vosotros. Nadie, por inteligente que sea o porque esté en una situación de mando, logrará confundiros; Yo en vosotros confundiré a todos los que intenten confundiros.

No descuidaré de abatir el orgullo de los que pretendan o se atrevan a humillaros. Yo humillaré y reduciré a la impotencia a todos los que se crean autorizados a pretender que no digáis la verdad que conocéis. Será inútil criticaros a vosotros o a vuestra forma de vivir o a vuestras debilidades humanas. Toda crítica que os concierna, se convertirá en un gran castigo para los que la hayan hecho. Se arrepentirán amargamente de haberse atrevido a trataros como seres que no tienen medios o capacidad de defenderse. Yo intervendré inmediatamente en defensa vuestra y esto servirá de advertencia para todos. Las pocas víctimas que logra su maledicencia son las que os darán la garantía de Mi ayuda.

Es por amor al triunfo de un Bien Superior que quitaré poder a los malvados; es por el bien de todos que daré a conocer la gran esperanza que seréis vosotros que me amáis para volver a encontrar el camino justo. Es el camino que llevará a creer verdaderamente en la posibilidad de obtener para todos, Mi presencia y constante asistencia.


San Giovanni Rotondo, 13 de abril de 1968 – Sábado Santo

Estoy especialmente presente allí donde existe el deseo de conocerme y la voluntad de amarme. Vuestro deseo de conocerme se hace donación mía, un don mío para lo que vosotros deseáis y Yo deseo de vosotros.

Perseverar en amarme después de haberme conocido, es empeño de vuestra voluntad. La voluntad vuestra será una sola con la Mía, cuando me amáis. La perseverancia debéis pedírmela a Mí: pedidme siempre la voluntad de perseverar en amarme.

La oración será un encuentro conmigo, en un coloquio que es donarme vuestro corazón con todo el amor que contiene.

Vuestras palabras, pronunciadas en silencio, serán creadoras; crearán para vosotros un mundo que será semejante al mío porque mi mundo será vuestro por el amor que querréis darme.

Mi Espíritu creará para vosotros todo lo que vuestra palabra me ha pedido, con amor y por mi amor.

Mi pensamiento se trasladará al vuestro para indicaros todo lo que Yo pienso y deseo; lo que Yo deseo será lo que vosotros penséis.

La luz de mis ojos se reflejará en los vuestros.

Mi mirada, a través de vosotros, se posará allá donde no encontréis el reflejo de mi luz. En estos lugares donde no haya luz, será necesario aumentar la intensidad de la vuestra. La intensidad de vuestra luz aumentará al aumentar el fervor de las oraciones que me dirijáis. El fervor acrecienta mi amor por vosotros y acrecentará la intensidad de la luz de vuestra mirada; podréis ver en la oscuridad e iluminar.

Descubrir el sentiros tan en intimidad con el Creador, os dará la certeza de poder crear junto a Él, restablecer una vida del Espíritu donde el Espíritu falta.

La palabra creadora del contacto volverá a llevar la luz al hombre.

La palabra dirigida al Espíritu Santo es el amor del corazón de un hombre a su Creador.

Es la palabra que se hace plegaria, se hace agradecimiento, se hace donación de amor. En la donación de amor, la palabra de un hombre se convierte en creadora de todo y todos los bienes. Es donando a Mí todo lo poco que habéis recibido, es ofreciéndome todo por amor, que Yo crearé para vosotros todo lo que me pediréis, expresándolo con el amor de vuestras palabras.

En tales condiciones, las palabras que vosotros pronunciáis serán la expresión de mi querer.

El poder creador de cada una de vuestras palabras será el poder manifestado de mi Espíritu creador que obra para dar forma al deseo expresado por vuestras palabras, por vuestros pensamientos.

Los pensamientos que me dirigís en silencio son vuestra conversación íntima conmigo, son las palabras que sólo Yo oigo y que guardo en secreto para Mi Corazón y el vuestro. El contacto secreto entre vosotros y Yo son todos vuestros pensamientos.

Los pensamientos que os mantienen distanciados de Mí no puede distanciarme a Mí de vosotros; Yo siempre estoy presente, incluso cuando creéis o querríais que estuviera ausente. Mi presencia es invisible para la dureza del corazón que se ha dado por entero a conquistar creaturas, o cosas creadas, por ansia de posesión y sed de dominio.

La posesión de todo lo que Yo he creado para vosotros no apaga por mucho tiempo los deseos de vuestro corazón. Los deseos no apagados de vuestro corazón os conducirán y conducirán vuestras mentes a una siempre nueva búsqueda de posesión en una tentativa de satisfacer un corazón que pide sin cesar.

Todo lo que habéis logrado poseer, todo lo que poseeréis, no os sacará jamás la insatisfacción del corazón. Vuestro corazón no lograréis saciarlo aunque poseyerais todo lo que Yo he creado para vosotros.

Vuestro poseer no os satisface porque todo fue creado por Mí para vosotros como un medio.

La Creación es el medio que os he puesto a disposición para encontrar en ella a vuestro Creador, volver a encontrarlo en las creaturas como vosotros, amarlo en las creaturas que lo han vuelto a encontrar, amarlo en aquellas que lo buscan, amarlo en aquellas donde se esconde para invitar a buscarlo. Hasta en las personas que dicen de poder vivir sin reconocer mi existencia, tendréis una prueba segura de mi presencia.

El poder de mi amor por vosotros que me amáis, os demostrará que Yo estoy presente en los que se declaran sin Dios.

Yo sólo espero que vosotros me pidáis conquistar a través de vuestro corazón unido al mío, el amor de todos los corazones de los hombres que no pueden amarme, que no quieren amarme, que dicen no conocerme, no necesitarme, que no existo, sólo porque aún no han recibido el calor de vuestros corazones, de los corazones a los cuales di mi amor para darlo a todos a través de vosotros que lo recibisteis de Mí.

Es para uniros a todos en Mí, que espero uniros a ellos a través de vuestra petición de donarme a ellos por vosotros.

Yo ya estoy presente en los ateos, en ellos os espero, espero vuestra oración de unión.

Esta plegaria os hará descubrir mi continua presencia allí donde se niega mi existencia; Yo me escondo en esos hombres, me escondo para llamaros allí donde mayormente podréis dar prueba de la sinceridad de vuestro amor por Mí.

Os llamo no a discutir mi existencia, o mi presencia; tan sólo os pido que Me améis en aquellos, que améis el retorno a la luz, el triunfo de todas las alegrías que conocéis en Mí, que están a disposición de todos vosotros.

No debéis buscar encuentros forzados con ateos que no conocéis, amadlos en Mí. Debéis querer, pedir y ofrecer amor para lograr satisfacer las ansias de vuestro corazón insaciable.

El Corazón sólo os pide esto: amor a las creaturas, a la creación, para la unidad de todo en un único Corazón, el Corazón que siempre será feliz y saciado cuando abrace a todas sus creaturas.

El camino que cada uno de vosotros deberá recorrer lo indicará mi amor, que dirigirá vuestro corazón.

Pararos un poco allí donde encontréis mayores resistencias para superarlas, echarlas abajo y seguir vuestro camino. La resistencia está formada por todas las barreras que hay que superar para ascender en el conocimiento. Yo estoy siempre más allá de los obstáculos, esperando para acudir en vuestra ayuda cuando no logréis superarlos.

El amor se sitúa siempre un poco más adelante y más alto; os invita a seguir siempre caminando, a buscarlo, encontrarlo más grande que cuando lo habíais perdido, a conocerlo mejor.

Subo al menos un escalón para esperaros un poco más arriba, para hacer que veáis y conozcáis todo desde lo alto.

El camino del amor nunca se para. Su motor es mi Corazón, que mi Espíritu dirige para vencer las resistencias en los vuestros. Yo llevo vuestro corazón en mi Corazón, para hacer con él un solo motor.

En las paradas, en los accidentes, en los peligros que os acechan, os espero dispuesto a responder cuando me pidáis ayuda.

Os arrastro con mi motor para volveros a poner en marcha, reparar los daños y evitaros nuevos peligros.

Junto a Mí volveréis a emprender el camino que os lleva a alcanzar la cima que os he preparado.

San Juan 3, 13-15; 18-19

“Nadie sube al cielo sino el que bajó del cielo, el

Hijo del Hombre, que está en el cielo. A la manera

que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es

que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo

el que creyere en Él tenga la vida eterna.”

“El que cree en Él no es condenado, pero el que

no cree, ya está condenado, porque no cree en el

NOMBRE del Unigénito Hijo de Dios. La causa de

la condena está en esto: que la Luz ha venido en

el mundo, pero los hombres prefirieron las tinieblas

a la

San Giovanni Rotondo, 14 de abril de 1968

Santa Pascua de Resurrección

En todas las cosas creadas está presente el Creador. He resucitado hoy para llevar al Padre la vida de todos vosotros. Os he reconciliado con Él y he llevado por cada uno de vosotros la ofrenda de mi sacrificio. El Padre ha aceptado la ofrenda y en mi Resurrección os ha resucitado a todos vosotros de la muerte.